LA PERSONALIDAD

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El concepto de «personalidad» proviene del término «persona», denominación que se utilizaba en el latín clásico para “la máscara”, que portaban los actores de teatro en la antigüedad.

La personalidad puede sintetizarse como el conjunto de características, cualidades o patrones de funcionamiento que tienen las personas de una manera  INDIVIDUAL. 

Está ligada al comportamiento y al propio carácter de cada persona con unas maneras, actitudes, hábitos, conductas, pensamientos, sentimientos y resentires, especiales y particulares de cada persona.

Persiste esta manera de vivir a lo largo del tiempo, frente a distintas situaciones o acontecimientos, distinguiéndose una persona de otra, haciéndola única y diferente a los demás. 

Ambos aspectos de la personalidad, distinción y persistencia, tienen una fuerte vinculación con la construcción de la identidad. 

A la cual modela con características denominadas rasgos o conjuntos de rasgos que, junto con otros aspectos del comportamiento, se integran en una unidad coherente que finalmente describe a la persona.

La personalidad es la forma en que pensamos, sentimos, nos comportamos e interpretamos la realidad, que nos permite afrontar la vida y mostrarnos el modo en que nos vemos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. 

Ese comportamiento tiene una tendencia a repetirse a través del tiempo de una forma determinada, sin que quiera decir que esa persona se comporte de modo igual en todos los casos.

 

La personalidad nos permite reaccionar ante ese mundo o acontecimientos, de acuerdo al modo de percepción particular, retro-alimentando con esa conducta nuestra propia personalidad. 

Cada persona, al nacer, ya tiene sus impropias características, con una constitución y temperamento natal; con el paso del tiempo, más el factor ambiental, creencias, educaciones y circunstancias, es como se irá definiendo esa personalidad en la edad adulta.

La personalidad va a ser fundamental para el desarrollo de las demás habilidades del individuo, para la integración con grupos sociales y los procesos de evolución.

La personalidad tiene tres componentes que van a influir en su construcción psicológica o patrones de funcionamiento: 

1. La Constitución: que está formada por las informaciones genéticas y patrones de

    funcionamiento de cómo hemos sido estructurados:

  • Transgeneracional: correspondiente a la información familiar.

  • Proyecto/Sentido gestacional: correspondiente a la información del embarazo y hasta los 3 años.

  • Nombre y apellidos (Base 9).

 

2. El temperamento natal: Perteneciente a las informaciones de nuestra primera

    autonomía y puesta en marcha al momento de nacer:

  • Fecha de nacimiento (Base 22).

  • Forma de nacer y contexto.

  • Diestro o zurdo.

 

3. Creencias y educación: Correspondiente a las determinantes sociales y del

    ambiente en el que el individuo se desarrolla, sobre todo, hasta los 7 años. La forma

    de expresar y de reaccionar en el futuro es señalado y debido a ciertas pautas o

    mandatos asimilados e introyectados en nuestra infancia. 

 

Desde siempre, el estudio de este comportamiento de los distintas personalidades, de hombres y mujeres, ha estado interesado a nivel terapéutico de cómo poder definirlas y agruparlas, para dar una explicación a las somatizaciones. 

 

El que exista una “personología”, bien sea por la Numero-biología, la Astrología, la medicina china, el Diseño Humano, la Espagyria, el Eneagrama…, que ordene, distinga y precise la amplia gama de maneras de ser de las personas, va a ser útil para el diagnóstico, el entendimiento y la superación de las personas.

 

La Psiquenergética va a unir y agrupar estos conceptos, para que sea más entendible y aplicable a la terapia.

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